El atletismo reúne pruebas que exigen cualidades físicas muy diferentes. Un velocista de 100 m necesita potencia, salida explosiva y técnica de aceleración. Un fondista de 10000 m necesita resistencia, economía de carrera y control de ritmo. Un saltador entrena impulso, batida y coordinación. Un lanzador desarrolla fuerza máxima, velocidad gestual y transferencia.
Las disciplinas de pista se dividen en velocidad (60, 100, 200, 400 m), mediofondo (800, 1500 m) y fondo (5000, 10000 m, 3000 obstáculos). Las de campo incluyen saltos (longitud, altura, triple, pértiga) y lanzamientos (peso, disco, jabalina, martillo). Las pruebas combinadas y la marcha añaden más complejidad.
No puedes coger un plan de mediofondo y aplicarlo a velocidad. Tampoco puedes entrenar saltos con la misma estructura semanal que fondo. Esta guía separa cada bloque para que entiendas qué cambia —volumen, intensidad, tipo de sesión, recuperación— y puedas adaptar o descargar una propuesta según tu prueba.